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La mayoría de las fobias provienen del miedo a la muerte

La conciencia de nuestra mortalidad es parte del ser humano. Como dijo el autor y filósofo existencial Irvin Yalom, «estamos ensombrecidos por el conocimiento de que creceremos, floreceremos e, inevitablemente, nos reduciremos y moriremos».

Hay una creciente investigación que explora la ansiedad abrumadora de que la inevitabilidad de la muerte y nuestra incertidumbre sobre cuándo ocurrirá tienen el poder de crear. La teoría psicológica social, llamada teoría del manejo del terror (TMT), es una forma de entender cómo esta ansiedad influye en nuestro comportamiento y en nuestro sentido de identidad.

De acuerdo con esta teoría, administramos nuestro miedo a la muerte al crear un sentido de permanencia y significado en la vida. Nos enfocamos en los logros personales y los logros de nuestros seres queridos; tomamos infinitas fotos para crear recuerdos perdurables; y hasta podemos ir a la iglesia y creen en la vida futura.

Estos comportamientos refuerzan nuestra autoestima y pueden ayudarnos a sentirnos fortalecidos contra la muerte. Sin embargo, para algunos, los períodos de estrés o amenazas a su salud, o la de sus seres queridos, pueden resultar en mecanismos de afrontamiento ineficaces y patológicos.

Estas personas pueden centrar su miedo a la muerte en amenazas más pequeñas y manejables, como arañas o gérmenes. Tales fobias pueden parecer más seguras y controlables que el miedo a la muerte.

Esto tiene sentido porque cuando observamos de cerca los síntomas de varios trastornos relacionados con la ansiedad, los temas de muerte aparecen prominentemente. Cuando los niños experimentan un trastorno de ansiedad por separación, a menudo se relaciona con el temor excesivo de perder importantes figuras de apego, como padres u otros miembros de la familia, por daños o tragedias por accidentes automovilísticos, desastres o enfermedades importantes.

Los que están obsesionados con checar cosas como estufas y cerraduras lo hacen en un intento de evitar daños o la muerte. Los que se lavan las manos compulsivamente muchas veces temen contraer enfermedades crónicas y potencialmente mortales.

Las personas con trastorno de pánico con frecuencia visitan al médico porque tienen miedo a morir de un ataque al corazón. Mientras tanto, las personas con trastornos de síntomas somáticos, incluidos los que antes se identificaban como hipocondríacos, a menudo solicitan exámenes médicos y escáneres corporales para identificar una enfermedad grave.

Finalmente, las fobias específicas se caracterizan por temores excesivos de alturas, arañas, serpientes y sangre, todas están asociadas con la muerte. Las respuestas fóbicas a ver a una araña, por ejemplo, normalmente implican saltar, gritar y temblar. Algunos investigadores argumentan que estas respuestas extremas en realidad podrían representar reacciones racionales ante amenazas más significativas, como ver a una persona con un arma.

Existe más evidencia para la hipótesis del TMT que proviene de estudios que muestran que la ansiedad causada por el miedo a morir es capaz de aumentar la respuesta nerviosa y fóbica.

Estos estudios usan una técnica popular de «importancia de inducción a la muerte» para estimular la ansiedad ante la muerte en personas con otros trastornos de ansiedad. La técnica implica que los participantes anoten las emociones que suscita la idea de su propia muerte, y que detallen lo que creen que ocurrirá cuando mueran y cuando estén muertos.

Los aracnofóbicos que fueron preparados con esta técnica aumentaron su reacción hacia las arañas en comparación con los que no estaban preparados para la muerte. Y los que se lavan las manos compulsivamente pasaron más tiempo lavándose las manos y usaron más toallas de papel cuando se les preparó para la muerte.

Del mismo modo, aquellos con fobias sociales tardaron más en unirse a las interacciones sociales. Después de recordarles la muerte, también vieron rostros felices y enojados y los consideraron más amenazantes desde el punto de vista social, ya que estos rostros indican que van a ser juzgados, al contrario de los rostros neutrales y aparentemente inocuos.

¿Es normal tenerle miedo a la muerte?

Dado que todos vamos a morir en algún momento, la ansiedad por la muerte es una parte normal de la experiencia humana. Para muchos de nosotros, pensar en la muerte puede evocar temores de separación, pérdida, dolor, sufrimiento y ansiedad por dejar atrás a quienes amamos.

Según la teoría del manejo del terror, este miedo tiene el poder de motivar una vida bien vivida. Nos estimula a apreciar a quienes amamos, crear recuerdos perdurables, perseguir nuestras esperanzas y nuestros sueños y alcanzar nuestro potencial.

La ansiedad por la muerte se vuelve anormal cuando forma la base de pensamientos y comportamientos patológicos que interfieren con la vida normal. Muchas personas con trastornos compulsivos pierden mucho tiempo al día en comportamientos rituales diseñados para reducir la amenaza de suciedad, gérmenes, incendios, invasiones de viviendas o amenazas para ellos y sus seres queridos.

Del mismo modo, las personas con fobias pueden llegar a extremos para evitar lo que temen y reaccionar con angustia cuando se enfrentan a ella. Cuando estos pensamientos y conductas llevan a un deterioro del funcionamiento, la ansiedad ya no se considera «normal».

Los tratamientos, como la terapia de comportamiento cognitivo, para una variedad de trastornos pueden necesitar incorporar nuevas estrategias que aborden directamente la ansiedad ante la muerte. Sin tal innovación, el fantasma de la muerte puede perseguir trágicamente a los ansiosos a lo largo de su vida, hasta que sea demasiado tarde.

 

Fuente: Vice

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