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Lovemarks. Desde E.Bus hasta Barceló Reforma en CDMX

Por Tania Ortiz

Hoy en día es muy difícil que nosotros como consumidores amemos a una marca, vivimos rodeados de marcas que ofrecen en su intento por retenernos  muchas promesas algunas muy atractivas otras y otras simples cumplen  lo que prometen,  “no todas enamoran”.

¿Qué hacen las empresas para lograr que las amemos…  más aún que las recomendemos?

Lo anterior me llevo a recordar al escritor Kevin Roberts, creador del libro titulado “El futuro más allá de las marcas” y su  concepto de Lovemarks como: “la relación de identificación y amor que une a los clientes con aquellas marcas que cautivan su corazón”.

El principal reto de las empresas se trata justamente en crear lazos afectivos con sus consumidores  y mantener una comunicación personalizada y acorde a su estilo de vida.

Las empresas actualmente evolucionan y se mantiene gracias  a la empatía con el cliente y su conexión a través de sus emociones.

Un servicio que maneja  Lovemark trata al consumidor como un individuo y no como un número, lo deja participar escuchándolo e involucrándolo: la marca le pertenece a él. Además, una lovemark no se estanca y permanentemente sorprende e innova en beneficio del cliente, se adapta a los tiempos y va un paso por delante de sus demás competidoras.

Tal es el caso de dos servicios que ocupe recientemente les cuento:

Fui a la ciudad de México en el pasado puente me transporte en Autobús Marca E.Bus, desde el proceso de compra que fue por internet hasta que subí al camión la experiencia fue satisfactoria debido a que los prestadores del servicio (empleados) son parte de la suma de una buena experiencia que fue desde las  instalaciones hasta el autobús que me transporto a la CDMX.

Otra buena impresión fue el hotel donde me hospedé, “Barceló CDMX Reforma”  -vale lo que cuesta- .  Lo que me agrado fue la mezcla entre el servicio, todos los empleados que atienden, desde los de primer contacto hasta el que te lleva por el elevador;  así como la habitación y la infraestructura, todo en un solo lugar,  creo que la actitud lo es todo y más si hay sonrisas de por medio.  Pedí algo imposible, una habitación con vista al mar, y a cambio recibí una linda vista a la ciudad. “Eso me encanto”.

Ambas experiencias se vuelven LOVEMARKS  y son ampliamente recomendables como experiencias basadas en servicios y más aún cuando te queda muy cerca de donde vas.

 

@OrtizScorza

Mercadóloga emprendedora

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