La crisis en Ormuz eleva la tensión global y desafía el orden internacional
La crisis en el estrecho de Ormuz amenaza el comercio global y pone a prueba el derecho internacional
La tensión en el estrecho de Ormuz continúa elevando la incertidumbre económica y geopolítica en el mundo. Luego de más de dos meses de enfrentamientos en Irán, la navegación por esta ruta marítima estratégica sigue siendo peligrosa, afectando el tránsito de petróleo y gas que abastece a buena parte de la economía internacional.
Irán comenzó a bloquear parcialmente la navegación el 28 de febrero de 2026, tras el inicio de una campaña militar encabezada por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. Desde entonces, Teherán implementó cobros millonarios a embarcaciones comerciales que buscan cruzar la zona, mientras Washington respondió con amenazas de sanciones y un endurecimiento de su presencia naval.
El estrecho de Ormuz se convierte en el centro de una nueva crisis global
El estrecho de Ormuz es considerado uno de los pasos marítimos más importantes del planeta, ya que por esa vía transita más de un tercio del comercio mundial de petróleo y gas. La situación actual ha provocado temor en los mercados energéticos y preocupación entre gobiernos y empresas internacionales.
El 3 de mayo de 2026, la administración del presidente Donald Trump lanzó el llamado Proyecto Libertad, una operación destinada a escoltar y apoyar a buques varados en la región. Sin embargo, apenas un día después, al menos dos embarcaciones fueron atacadas por fuerzas iraníes, aumentando todavía más la tensión internacional.
A mediados de marzo, Irán comenzó a exigir peajes de hasta 2 millones de dólares por barco para permitir el tránsito. Estados Unidos respondió declarando un bloqueo marítimo “completo” contra Irán y advirtió sobre sanciones económicas severas para cualquier empresa o país que aceptara pagar las tarifas impuestas por Teherán.
Otros países observan el conflicto y consideran medidas similares
La situación en Ormuz ha generado preocupación en distintas regiones del mundo. Algunos gobiernos comenzaron a analizar mecanismos similares para reforzar su control sobre rutas estratégicas cercanas a sus territorios.
Indonesia planteó inicialmente la posibilidad de cobrar peajes a barcos que cruzaran el estrecho de Malaca, aunque posteriormente retiró la propuesta. Por otro lado, China emitió advertencias sobre el tránsito de buques militares extranjeros en el estrecho de Taiwán.
Especialistas en relaciones internacionales consideran que estos movimientos reflejan un debilitamiento progresivo del sistema global basado en la libertad de navegación impulsada por Estados Unidos durante gran parte del último siglo.
La historia de los peajes marítimos y el antecedente de Dinamarca
El uso estratégico de pasos marítimos no es un fenómeno nuevo. Entre el siglo XV y 1857, Dinamarca cobraba derechos de paso a las embarcaciones que cruzaban el estrecho de Øresund, conexión clave entre el Mar del Norte y el Mar Báltico.
Los barcos debían detenerse en el puerto de Helsingør, conocido también como Elsinore, para pagar un impuesto antes de continuar su trayecto. Durante años, estos cobros representaron cerca del 10% de los ingresos nacionales daneses.
La situación terminó resolviéndose mediante negociaciones diplomáticas. En 1857, la Convención de Copenhague eliminó definitivamente los peajes a cambio de una compensación económica pagada por las principales potencias comerciales de la época.
Estados Unidos impulsó la defensa de la libre navegación
Desde mediados del siglo XIX, Estados Unidos defendió el principio de la libre navegación internacional. En 1843, el gobierno estadounidense rechazó pagar los derechos de paso daneses argumentando que no tenían sustento en el derecho internacional.
Con el paso del tiempo, este principio se convirtió en una base fundamental del comercio internacional moderno y de las reglas marítimas globales.
El derecho internacional enfrenta una nueva etapa de presión
Expertos en derecho internacional sostienen que las acciones de Irán violan principios fundamentales establecidos en acuerdos internacionales, especialmente aquellos relacionados con la libertad de tránsito marítimo.
La Corte Internacional de Justicia estableció desde 1949 que cualquier estrecho utilizado para navegación internacional debe permanecer abierto para barcos de todas las naciones. Más adelante, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 reafirmó que los países no pueden cobrar peajes por el tránsito en estrechos internacionales.
Sin embargo, el conflicto también ha puesto bajo cuestionamiento las acciones militares impulsadas por Estados Unidos e Israel contra Irán, debido a posibles violaciones a las normas de la Carta de las Naciones Unidas sobre el uso de la fuerza.
El debilitamiento del orden internacional preocupa a expertos
Analistas consideran que la crisis en el estrecho de Ormuz refleja un deterioro más amplio del sistema internacional construido después de la Segunda Guerra Mundial.
El aumento de disputas territoriales, las tensiones comerciales y las diferencias entre potencias globales han debilitado la capacidad de aplicar normas internacionales de manera uniforme.
En enero de 2026, Donald Trump declaró en una entrevista con The New York Times que no necesitaba seguir el derecho internacional y que su propio criterio moral guiaba la política exterior estadounidense. Poco después, el primer ministro canadiense Mark Carney advirtió que el orden internacional liderado por Estados Unidos estaba perdiendo fuerza.
Actualmente, el estrecho de Ormuz representa uno de los principales focos de tensión mundial, con consecuencias económicas, políticas y energéticas que podrían impactar a miles de millones de personas.

