China lleva los centros de datos submarinos al siguiente nivel con proyectos para inteligencia artificial

China lleva los centros de datos submarinos al siguiente nivel con proyectos para inteligencia artificial

China apuesta por centros de datos submarinos para impulsar la inteligencia artificial

La expansión de la inteligencia artificial está provocando un crecimiento acelerado en la demanda de infraestructura tecnológica. Cada consulta realizada a una IA requiere enormes centros de datos capaces de procesar información de forma continua, lo que implica un alto consumo energético, sistemas de refrigeración complejos y grandes extensiones de terreno.

Ante este escenario, China está llevando los centros de datos submarinos al terreno comercial con proyectos que buscan resolver tres grandes desafíos de la industria tecnológica: el consumo eléctrico, la refrigeración y el espacio físico disponible para nuevas instalaciones.

China convierte los centros de datos submarinos en una apuesta comercial

De acuerdo con el instituto de análisis MERICS, el país asiático ya puso en marcha un centro de datos submarino comercial en Hainan y un módulo conectado a energía eólica marina en Shanghái. La intención es comprobar si esta tecnología puede convertirse en una alternativa viable para el crecimiento de la infraestructura digital relacionada con la inteligencia artificial y los servicios en la nube.

La propuesta no consiste únicamente en colocar servidores bajo el agua, sino en desarrollar una arquitectura tecnológica capaz de operar de manera eficiente utilizando el entorno marino como ventaja natural.

Hainan busca demostrar que los servidores submarinos pueden funcionar a escala real

Las primeras pruebas del centro de datos submarino de Hainan comenzaron en 2023. Inicialmente, el proyecto estuvo enfocado en servicios de almacenamiento para el puerto de libre comercio de la isla y operadores de telecomunicaciones, aunque posteriormente se amplió hacia empresas cloud y compañías relacionadas con IA.

Cada cabina del proyecto se encuentra a 35 metros de profundidad y dispone de 24 racks con capacidad para albergar hasta 500 servidores. Aunque su tamaño todavía está lejos de los grandes complejos terrestres, el objetivo principal es demostrar que esta tecnología puede operar de forma estable y comercial.

Shanghái integra energía eólica marina para alimentar centros de datos bajo el mar

El proyecto desarrollado frente a la zona de Lingang, en Shanghái, representa una fase más ambiciosa de esta estrategia tecnológica. La instalación submarina ya opera conectada directamente a un parque eólico marino cercano, integrando infraestructura digital y generación de energía renovable.

La inversión prevista alcanza los 1,600 millones de yuanes, equivalentes a aproximadamente 235 millones de dólares. Actualmente, la fase piloto opera con 2.3 MW, pero el objetivo es escalar la capacidad total hasta 24 MW.

El agua del mar podría reducir drásticamente el gasto en refrigeración

Uno de los principales atractivos de los centros de datos submarinos es su capacidad de aprovechar el agua marina como sistema natural de enfriamiento. En instalaciones terrestres, hasta el 40% del consumo eléctrico puede destinarse únicamente a refrigeración.

En el caso de Shanghái, la temperatura promedio del mar ronda los 15 grados Celsius, lo que permite disipar el calor de manera más eficiente y reducir el uso de sistemas artificiales de enfriamiento.

Además, más del 95% de la electricidad utilizada por el centro de datos proviene de energía renovable gracias a su conexión con un parque eólico marino de 200 MW compuesto por más de 50 turbinas.

Si el proyecto alcanza su capacidad completa, las estimaciones indican que podría ahorrar alrededor de 61 millones de kWh al año y disminuir considerablemente las emisiones de carbono asociadas a la operación de centros de datos tradicionales.

Los desafíos técnicos y ambientales siguen siendo un obstáculo importante

A pesar de sus ventajas potenciales, los centros de datos submarinos todavía enfrentan retos importantes. Entre los principales problemas se encuentran el sellado hermético de los módulos, la corrosión provocada por el agua salada, la operación bajo alta presión y la dificultad de realizar mantenimiento.

Uno de los puntos más sensibles es el acceso al hardware en caso de fallas, ya que en muchos escenarios sería necesario extraer módulos completos a la superficie para repararlos.

Microsoft ya había explorado esta tecnología con Project Natick

Antes de los proyectos chinos, Microsoft realizó uno de los experimentos más conocidos en este sector mediante Project Natick. La compañía sumergió un centro de datos cerca de las islas Orcadas, en Escocia, y lo recuperó en 2020 tras permanecer dos años bajo el mar.

La prueba demostró que la operación técnica era posible, aunque el proyecto no evolucionó hacia una implementación comercial a gran escala.

China busca redefinir el futuro de la infraestructura para inteligencia artificial

Los proyectos desarrollados en Hainan y Shanghái muestran que China no considera los centros de datos submarinos como una simple curiosidad tecnológica. La estrategia apunta a convertirlos en una pieza importante para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial, los servicios cloud y las plataformas digitales del futuro.

Aunque todavía existen dudas técnicas y ambientales, esta tecnología comienza a perfilarse como una alternativa para enfrentar el enorme consumo energético y las necesidades de refrigeración que exige la nueva era de la IA.

Valentina Rodríguez