Pan dulce mexicano ya es Patrimonio Cultural Inmaterial
El pan dulce mexicano recibió un nuevo reconocimiento institucional con la declaratoria de “Los saberes y prácticas del pan dulce tradicional” como Patrimonio Cultural Inmaterial, de acuerdo con un decreto publicado en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México.
La medida busca preservar los conocimientos, técnicas artesanales, recetas tradicionales y la memoria colectiva vinculada con la elaboración de productos como conchas, cuernitos, orejas y besos, presentes en la alimentación cotidiana de millones de familias.
El pan dulce mexicano reúne miles de variedades y tradiciones
Julián Castañón, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora, estima que en México existen más de 2 mil 500 variedades de pan. De ese universo, más de mil estarían en riesgo de desaparecer.
El sector también señala que tres de cada cuatro familias consumen diariamente alguna variedad panadera, lo que refleja la presencia de estos productos en los hábitos alimentarios del país.
La declaratoria reconoce el valor de las prácticas transmitidas entre generaciones y de las técnicas utilizadas por los artesanos de la panadería tradicional.
Ángel Castañón Rivera es nombrado Panadero de las Américas 2026
El reconocimiento al patrimonio panadero ocurrió mientras el oficio mexicano también obtuvo una distinción en el ámbito continental. Durante la inauguración del Primer Festival del Pan Dulce Mexicano, el maestro panadero Ángel Castañón Rivera fue galardonado como Panadero de las Américas 2026.
El reconocimiento fue otorgado por la Confederación Interamericana de la Industria del Pan (CIPAN) y convirtió a Castañón Rivera en el primer mexicano en recibir esta distinción continental.
De acuerdo con la información del reconocimiento, el galardón considera la trayectoria del maestro panadero, su dominio técnico y su labor de difusión de las masas tradicionales que forman parte de las panaderías mexicanas.
La declaratoria busca preservar las prácticas de la panadería tradicional
El decreto publicado en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México incorpora a los saberes y prácticas del pan dulce tradicional dentro del patrimonio cultural inmaterial, con énfasis en la preservación de las recetas, técnicas de elaboración y conocimientos asociados con este oficio.
El reconocimiento institucional coloca las prácticas de los panaderos tradicionales como parte de una memoria colectiva que se transmite entre generaciones y que mantiene presencia en distintas regiones del país.

