México logra reducir la diabetes: debate crece sobre impacto del impuesto a refrescos
Reducción de la prevalencia de diabetes en México durante la última década
La prevalencia de diabetes en México disminuyó de 19% en 2012 a 14% en 2022, de acuerdo con datos del Panorama de la Salud 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esta caída representa uno de los avances más significativos en salud pública del país, aunque México aún se mantiene entre los cinco países con mayor incidencia dentro del organismo internacional.
Cambios en diagnóstico, seguimiento y políticas públicas
Especialistas de la OCDE señalaron que esta reducción tiene un origen multifactorial. Entre los elementos que contribuyeron se encuentran la mejora en la capacidad de diagnóstico, una mayor continuidad en el seguimiento de pacientes y la implementación de diversas políticas públicas enfocadas en la prevención. Entre ellas destacan el etiquetado frontal de advertencia, la regulación de alimentos en escuelas y estrategias nacionales para combatir la obesidad.
Impacto del impuesto a bebidas azucaradas y su relación con la salud pública
El impuesto a las bebidas azucaradas, aplicado en México desde 2014, coincide con la tendencia a la baja en la prevalencia de diabetes. De acuerdo con la OCDE, este tipo de gravámenes, cuando se acompañan de campañas de comunicación y estrategias integrales, pueden contribuir a “doblar la curva” de enfermedades relacionadas con el consumo excesivo de azúcar.
Resultados observados en consumo y compra de bebidas
Investigaciones anteriores, como un artículo publicado en 2017 y estudios del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), muestran que tras la implementación del impuesto hubo una disminución en la compra de estas bebidas y un aumento en el consumo de agua. Dos años después de su puesta en marcha se registró una reducción cercana al 9.7% en la adquisición de refrescos.
Persistencia de altos niveles de consumo y riesgos para la salud
A pesar de los avances, México sigue presentando un consumo elevado de bebidas azucaradas. Se estima que cada mexicano ingiere alrededor de 166 litros de refresco al año. Autoridades sanitarias han destacado que estas bebidas incrementan entre 23% y 31% el riesgo de infarto o hemorragia cerebral, además de relacionarse con aproximadamente uno de cada tres nuevos casos de diabetes en el país.
Reformas recientes y nuevos impuestos saludables en México
Con el objetivo de reducir los costos asociados a enfermedades relacionadas con el consumo de azúcar —estimados en más de 116,000 millones de pesos anuales—, el Gobierno de México anunció nuevos “impuestos saludables” para el próximo año. El IEPS aplicable a bebidas azucaradas aumentó a 3.0818 pesos por litro, equivalente aproximadamente a un ajuste del 13%.
Postura de la industria de bebidas ante los impuestos y la diabetes
La Asociación Mexicana de Bebidas (MexBeb) afirmó que no existe una correlación directa entre el consumo de refrescos y el aumento en la prevalencia de diabetes. Según la asociación, las ventas per cápita se han mantenido relativamente constantes en las últimas tres décadas, mientras que la obesidad y la diabetes han aumentado. También subrayan que las cifras de la OCDE difieren de las obtenidas por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) debido a metodologías distintas.
Acciones de la industria para reducir calorías y ofrecer alternativas
MexBeb señaló que ha reducido alrededor de 30% las calorías promedio en bebidas saborizadas y que más del 55% de su portafolio ya está compuesto por opciones sin azúcar o con bajo contenido calórico. La industria aseguró que continuará invirtiendo en reformulación de productos y nuevas presentaciones de menor volumen para contribuir a la salud de la población.
En conclusión, aunque México ha registrado una disminución relevante en la prevalencia de diabetes, el consumo de bebidas azucaradas sigue siendo un factor importante de riesgo. Las políticas públicas, los impuestos y la participación de la industria continúan siendo elementos clave para mejorar los indicadores de salud a largo plazo.
