Puebla apuesta por tecnología sustentable para el reúso de agua en Tepeaca

Puebla apuesta por tecnología sustentable para el reúso de agua en Tepeaca

Gobierno de Puebla impulsa planta de tratamiento de agua sustentable en Tepeaca

Con el objetivo de fortalecer el reúso del agua en el campo poblano, el Gobierno de Puebla supervisa la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales en Santa María Oxtotipan, en el municipio de Tepeaca. Este proyecto incorpora tecnología avanzada de biorreactores que permite optimizar recursos y reducir significativamente los costos de operación.

Infraestructura hídrica beneficiará a más de 32 mil habitantes

La obra cuenta con una inversión total de 69.45 millones de pesos, de los cuales el 85 por ciento es aportado por el estado y el 15 por ciento por el municipio. La planta tendrá una capacidad de tratamiento de 60 litros por segundo, lo que beneficiará a más de 32 mil habitantes de Tepeaca y comunidades cercanas como San José Carpinteros.

Este sistema permitirá aprovechar el agua tratada con nutrientes para su uso en la agricultura, impulsando un modelo de gestión hídrica sustentable que fortalece la productividad del campo.

Tecnología de última generación reduce costos y consumo energético

Uno de los principales beneficios de esta planta es la implementación de tecnología de última generación que permite reducir hasta en un 70 por ciento el consumo de energía. Esto representa un avance importante frente a sistemas anteriores que presentaban altos costos operativos y abandono.

El sistema integra procesos con reactores anaerobios y aerobios, los cuales permiten obtener agua libre de contaminantes y apta para riego agrícola, cumpliendo con la normatividad ambiental vigente.

Impulso a la economía circular y al desarrollo del campo

Este proyecto forma parte de una estrategia alineada a una política ambiental con enfoque social, que promueve la economía circular y el uso eficiente de los recursos naturales.

Autoridades estatales y municipales destacan que la planta no solo mejora la calidad del agua, sino que también contribuye a incrementar la calidad de los cultivos, prevenir riesgos sanitarios y fortalecer el desarrollo económico local.

Habitantes de la región coinciden en que esta infraestructura representa un beneficio directo, al garantizar acceso a agua tratada para el riego y fomentar prácticas agrícolas más sustentables.

Valentina Rodríguez