Precios de alimentos y menor crecimiento económico frenan el consumo en México rumbo a 2026
El consumo en México se mantendrá cauteloso en 2026 ante el alza de precios y la desaceleración económica
Durante 2026, el consumo en México continuará marcado por la cautela de los hogares, principalmente debido al persistente incremento en los precios de los alimentos y a un entorno de desaceleración económica que limita el crecimiento del ingreso disponible.
De acuerdo con el informe “Perspectivas del consumidor: guía para 2026”, elaborado por NIQ México, los consumidores seguirán siendo altamente conscientes del gasto total de su carrito, priorizando precios accesibles y decisiones de compra más racionales.
El alza en los precios de los alimentos sigue siendo la principal preocupación
Raquel Jiménez Padilla, líder de Customer Success para NIQ México, explicó que la preocupación número uno de los consumidores en los últimos tres años ha sido el aumento constante en los precios de los alimentos.
“El alza en los precios de los alimentos sigue siendo el principal factor de preocupación, seguido por la desaceleración económica y los conflictos globales, como la guerra comercial, que no se observaron con fuerza en 2023 y 2024”, señaló la especialista.
Aunque la inflación general se ha mantenido relativamente estable, alrededor del 5% —cerrando noviembre en 3.8%—, los ingresos de los hogares no crecen al mismo ritmo, lo que refuerza una percepción de presión financiera.
El efecto acumulado de la inflación tras la pandemia
Jiménez Padilla recordó que, tras la pandemia, México enfrentó un pico inflacionario que, aunque se ha desacelerado, dejó un efecto acumulado significativo en los precios. Algunos productos han registrado incrementos superiores al 50%.
Entre los ejemplos más relevantes destacan el precio del café, que aumentó 26.9% entre 2024 y 2025, y el cacao, cuyo precio se disparó 127.9% en el mismo periodo.
Además, para 2026 se prevé un incremento adicional en los precios de las bebidas endulzadas con edulcorantes calóricos y no calóricos, derivado del nuevo Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
Menores ingresos, remesas a la baja e inseguridad laboral
A la presión inflacionaria se suma la caída en las remesas, lo que reducirá el ingreso disponible de muchos hogares, así como una creciente inseguridad laboral.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que el empleo formal se ha estancado frente al informal. En octubre se crearon 831,800 empleos informales, mientras que el empleo formal perdió 176,300 puestos.
Esta situación se refleja en un consumidor más precavido, con mayor temor a la pérdida del empleo y a una reducción en sus ingresos futuros.
Consumidores priorizan lo esencial y ajustan sus hábitos de compra
En este contexto, algunos consumidores podrían incluso dejar de adquirir ciertos productos para enfocarse únicamente en lo esencial, mientras que otros optarán por presentaciones más pequeñas para tener mayor control sobre su gasto.
Sin embargo, en productos no perecederos y artículos para el hogar, los consumidores seguirán prefiriendo presentaciones grandes, ya que, aunque implican un mayor desembolso inicial, resultan más económicas por litro o gramo y permiten espaciar las compras.
El crecimiento del segmento premium pese a la cautela
A pesar del entorno restrictivo, el mercado también muestra un crecimiento relevante en los segmentos premium y súper premium.
Estos productos, que son entre 20% y 40% más caros que el promedio de su categoría, registran un crecimiento en valor de hasta 8.2%, mientras que en volumen avanzan 6.7%.
“Es natural que el segmento premium crezca más en valor, ya que se trata de productos con precios más altos”, explicó Jiménez Padilla.
Los consumidores valoran en estos productos una mejor relación valor-precio, ingredientes saludables o innovadores, mayor calidad, disponibilidad y un enfoque en sostenibilidad.
