Comer pan de muerto todos los días puede afectar el metabolismo, advierte especialista

Comer pan de muerto todos los días puede afectar el metabolismo, advierte especialista
Foto: Wikipedia

Una pieza de pan de muerto tradicional de 100 gramos aporta aproximadamente 400 kilocalorías. De acuerdo con el cálculo nutricional convencional, se necesitan alrededor de 7,700 calorías adicionales al requerimiento energético del organismo para acumular un kilogramo de grasa corporal. Esto equivale, en términos matemáticos, a cerca de 19 panes de muerto consumidos por encima de las necesidades diarias de energía.

Sin embargo, el aumento de peso no depende únicamente de sumar las calorías de un alimento. La frecuencia de consumo, los hábitos alimenticios y la respuesta metabólica también influyen. Así lo explica el doctor Ángel Ibáñez, nutriólogo clínico especialista en metabolismo de BIB System, quien señala que disfrutar este pan durante las celebraciones de Día de Muertos no representa necesariamente un problema si se consume con moderación.

¿Cuántos panes de muerto se necesitan para subir un kilo de grasa?

La referencia de 7,700 kilocalorías adicionales por cada kilogramo de grasa corporal permite hacer una estimación. Si cada pieza tradicional de 100 gramos contiene unas 400 kilocalorías, serían necesarios aproximadamente 19 panes para alcanzar esa cantidad de energía.

No obstante, el especialista advierte que el metabolismo no funciona como una calculadora. El efecto depende de los patrones de alimentación y de qué tan frecuente sea el consumo de productos con harinas refinadas y azúcares.

“Sí, para subir un kilo de peso se necesitan aproximadamente 7,700 calorías extras. Si comemos diario un pan durante todo el mes sí podemos subir de peso, pero si es una vez a la semana no tendríamos tanto problema”, explica el doctor Ibáñez.

Por ello, comer una pieza ocasionalmente no tiene el mismo efecto que incorporar este producto a la alimentación diaria durante varias semanas.

Las calorías del chocolate caliente y el atole también cuentan

El aporte energético del pan de muerto puede aumentar considerablemente cuando se acompaña con bebidas tradicionales. El chocolate caliente, el atole y la leche entera azucarada agregan calorías a una merienda que, en conjunto, puede superar las 750 kilocalorías.

Estas son las estimaciones energéticas de las presentaciones habituales:

  • Pan de muerto tradicional (100 gramos): aproximadamente 400 kcal.
  • Chocolate caliente con leche entera (250 mililitros): entre 250 y 300 kcal.
  • Atole tradicional: entre 280 y 350 kcal por taza.

Las piezas rellenas de nata, chocolate o crema de avellana también pueden aportar más energía que la receta tradicional. Por eso, además de considerar el tamaño del pan, conviene prestar atención a los ingredientes y las bebidas con las que se consume.

El consumo frecuente de harinas refinadas puede afectar el metabolismo

Un aumento en el peso registrado después de consumir productos de repostería no siempre significa que se haya acumulado grasa corporal. En ocasiones, las variaciones inmediatas en la báscula están relacionadas con la acumulación de glucógeno y la retención de líquidos, asociada al consumo de sodio y carbohidratos refinados.

El riesgo aumenta cuando estos alimentos forman parte de la dieta de manera constante. Su alta densidad energética facilita consumir más calorías de las que el organismo necesita, incluso cuando las porciones parecen pequeñas.

Sobre las consecuencias metabólicas de mantener estos hábitos, el doctor Ibáñez advierte: “Si llevamos varias semanas consumiendo alimentos refinados y este tipo de harinas, sí vamos a tener una mayor inflamación y picos en la glucosa. La clave para mitigar este impacto no radica en la restricción absoluta, sino en combinar estos alimentos con proteína, verduras y mucha agua para mantener niveles estables”.

Por qué es fácil comer más de una pieza de pan de muerto

La composición de los productos elaborados con harinas refinadas influye en la facilidad con la que se consumen varias porciones. A diferencia de los alimentos ricos en proteína y fibra, que favorecen una sensación de saciedad más prolongada, la repostería puede permitir una ingesta elevada sin generar la misma sensación de llenura.

El especialista relaciona este comportamiento con la densidad osmótica de estos alimentos y explica que su procesamiento y tránsito digestivo pueden favorecer un consumo mayor antes de alcanzar una sensación física de saciedad.

“Este tipo de alimentos tienen una carga osmótica más fuerte, lo que permite un proceso o una salida más rápida”, detalla.

También explica que una o dos piezas pueden resultar tolerables desde el punto de vista de la sensación de llenura, aunque representen una cantidad considerable de carbohidratos. En contraste, consumir grandes cantidades de proteína o verduras suele ser más difícil debido al volumen de los alimentos y a la saciedad que producen.

¿Las personas con diabetes pueden comer pan de muerto?

Las personas que viven con diabetes, resistencia a la insulina u obesidad también deben considerar cómo incorporar el pan de muerto a su alimentación. La misma precaución aplica para quienes se han sometido a una cirugía bariátrica o reciben tratamiento con análogos de GLP-1.

En estos casos, el tamaño de la porción y el orden en que se consumen los alimentos son factores importantes. El doctor Ibáñez recomienda ingerir primero proteína y después una cantidad pequeña de pan de muerto, con el propósito de moderar la absorción de los carbohidratos y considerar la tolerancia gástrica.

“En estos pacientes, para evitarles un descenso súbito de glucosa y cansancio extremo, la recomendación es consumir una porción muy pequeña y antecedida por la ingesta de proteína para frenar la absorción acelerada de los carbohidratos y equilibrar el deseo con la tolerancia gástrica”, advierte.

Recomendaciones para disfrutar el pan de muerto sin excesos

Disfrutar esta tradición mexicana no requiere eliminar por completo los alimentos dulces. De acuerdo con las recomendaciones del especialista, algunos cambios en la forma de consumirlos pueden ayudar a mantener una alimentación equilibrada durante la temporada.

  • Respeta el orden de los alimentos: consume el pan como postre después de una comida con proteína y fibra, como verduras o ensaladas. Esto puede ayudar a reducir la velocidad de absorción del azúcar y moderar la respuesta de la glucosa.
  • Prefiere porciones pequeñas: una pieza mini o compartir un pan tradicional permite disfrutar su sabor sin consumir una cantidad excesiva.
  • Elige entre la versión tradicional y las alternativas: una porción pequeña de la receta original puede ser una opción satisfactoria frente a porciones grandes de productos sin azúcar que mantienen el deseo por el sabor dulce.
  • Acompáñalo con bebidas sin azúcar: el café negro, el té, las infusiones y la leche descremada o vegetal sin endulzar son alternativas al chocolate caliente azucarado y al atole.
  • Cuida el momento de consumo: es preferible comerlo durante el día o después de una comida principal, en lugar de hacerlo con el estómago vacío a primera hora de la mañana.
  • Come despacio: presta atención a la sensación de saciedad y detente cuando estés satisfecho. Disfrutar los primeros bocados permite apreciar mejor el sabor y la textura.
  • Retoma tus hábitos habituales: después de consumir pan de muerto, evita compensar con ayunos extremos o ejercicio excesivo. Mantén una alimentación con vegetales y una hidratación adecuada.

El pan de muerto forma parte de una de las tradiciones más representativas de México y su consumo ocasional puede integrarse a una alimentación equilibrada. La clave está en considerar las porciones, la frecuencia y los acompañamientos, en lugar de pensar que una sola pieza provocará automáticamente un aumento de un kilogramo de grasa corporal.

Durante las celebraciones de Día de Muertos, mantener hábitos saludables y disfrutar los alimentos con moderación permite conservar la tradición sin recurrir a restricciones extremas.

Valentina Rodríguez