Canadá eleva la presión sobre México en la revisión del T-MEC
Canadá presiona a México en la revisión del T-MEC por energía, litio y canola transgénica
La revisión conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ya comenzó y Canadá ha colocado a México en el centro del debate comercial. Aunque el intercambio bilateral sigue siendo limitado —con apenas 2% de las importaciones mexicanas y 3.3% de las exportaciones—, las tensiones sectoriales se han vuelto más visibles conforme avanza la integración productiva de América del Norte.
Organismos empresariales del oeste canadiense, como la Cámara de Comercio de Calgary y el Business Council of Alberta, reconocen que México se ha consolidado como un eslabón estratégico de las cadenas regionales, especialmente tras el desplazamiento de China como proveedor clave de Estados Unidos. Sin embargo, advierten que ciertas políticas mexicanas en energía, minería y agricultura generan fricciones que podrían influir en la renegociación del acuerdo.
México gana peso regional, pero también mayor escrutinio regulatorio
Desde la óptica canadiense, el fortalecimiento de México como socio comercial eleva su relevancia económica, pero también incrementa la atención sobre su marco regulatorio y su alineación con los compromisos del T-MEC. Si bien la relación comercial entre Canadá y México es menos profunda que la que ambos mantienen con Estados Unidos, el empresariado identifica un amplio margen de crecimiento, ya sea dentro del tratado trilateral o incluso mediante acuerdos bilaterales.
Para aprovechar ese potencial, subrayan, será necesario eliminar barreras regulatorias y ofrecer mayor certidumbre a la inversión extranjera.
El sector energético, principal foco de tensión en la revisión del T-MEC
La política energética mexicana aparece como la principal preocupación para los empresarios de Calgary y Alberta. Señalan que las medidas que priorizan a empresas estatales, particularmente Pemex, limitan el acceso de capital extranjero y reducen las oportunidades de inversión para compañías canadienses.
La crítica, aclaran, no se dirige al papel del Estado en el sector, sino a la falta de condiciones equitativas, previsibles y transparentes para la participación privada.
Riesgos para la inversión y para la integración energética regional
El Business Council of Alberta advierte que estas tensiones se agravan debido a las restricciones del T-MEC en los mecanismos de solución de controversias entre inversionistas y Estados en materia energética. Este diseño, consideran, debilita la protección a la inversión extranjera y eleva el riesgo de nuevos proyectos en México.
La Cámara de Comercio de Calgary coincide en que la revisión del tratado debería corregir estas distorsiones, especialmente para facilitar la cooperación trilateral en energías de bajas emisiones, captura y almacenamiento de carbono, hidrógeno y energía nuclear. Sin reglas claras, advierten, América del Norte pierde competitividad frente a otros bloques que avanzan con mayor rapidez en la transición energética.
Ambos organismos identifican un posible punto de inflexión hacia 2027, cuando el gobierno mexicano ha manifestado su intención de retirar apoyos financieros a Pemex. Este escenario podría abrir espacio para nuevas asociaciones con capital extranjero, siempre que el cambio se traduzca en reglas claras dentro del T-MEC.
Minerales críticos y control estatal del litio, otro frente de fricción
La minería de minerales críticos constituye el segundo eje de preocupación. Alberta y Calgary destacan que insumos como el litio, el cobalto y otros minerales estratégicos son esenciales para la fabricación de baterías, vehículos eléctricos, tecnologías avanzadas y sistemas de defensa.
Desde su perspectiva, el T-MEC debería servir como plataforma para integrar cadenas de suministro regionales y reducir la dependencia de China. En este contexto, señalan que el control estatal de las reservas de litio en México representa una barrera para una integración plena de la cadena norteamericana de minerales críticos.
Temor a la entrada indirecta de empresas chinas
A estas preocupaciones se suma el temor de que empresas chinas utilicen filiales en México como vía de acceso al mercado norteamericano. Ante ello, los organismos canadienses proponen reforzar las reglas de origen y la aplicación de disposiciones laborales del T-MEC, vinculando directamente la minería con la manufactura regional.
Canola transgénica, el principal conflicto agrícola
El tercer frente de tensión se encuentra en el sector agroalimentario. Tanto la Cámara de Comercio de Calgary como el Business Council of Alberta cuestionan la prohibición mexicana a la importación de canola genéticamente modificada, al considerarla una barrera no arancelaria incompatible con los principios del T-MEC.
Para el empresariado canadiense, esta medida restringe el acceso al mercado mexicano para uno de sus productos agrícolas más relevantes y establece un precedente que debilita el comercio basado en evidencia científica.
Oportunidades para ampliar el comercio agroalimentario
La Cámara de Comercio de Calgary sostiene que eliminar este tipo de restricciones permitiría ampliar el intercambio agroalimentario bilateral y fortalecer los vínculos económicos con México, especialmente en un contexto donde el país se ha convertido en el principal socio comercial de Estados Unidos.
En conjunto, las posturas empresariales de Calgary y Alberta delinean una visión clara: México es indispensable para la seguridad energética, minera y alimentaria de América del Norte, pero enfrenta presiones crecientes para ajustar su marco regulatorio en la revisión del T-MEC.
