Cáncer de páncreas, la sombra del 2030: Será la segunda causa de muerte oncológica global por el diagnóstico tardío
Aumento de la incidencia global: Cáncer de páncreas, la sexta causa de muerte
El cáncer de páncreas ha duplicado su incidencia en los últimos 25 años. En los últimos 25 años, la incidencia aumentó 55%, la prevalencia 63% y la mortalidad 53%. Actualmente, es la sexta causa de muerte por cáncer en el mundo y la séptima en México. Se estima que en 2022 se registraron 510,992 nuevos casos a nivel global.
La alta letalidad de esta enfermedad es preocupante; en años pasados en México, se reportaron cerca de 5,800 casos, con una mortalidad de aproximadamente 5,200, lo que representa una letalidad del 90 por ciento.
Síntomas inespecíficos y diagnóstico tardío: La principal dificultad en el tratamiento
La principal dificultad (el por qué) es que el diagnóstico suele retrasarse porque los síntomas iniciales son inespecíficos o vagos. El páncreas se encuentra ubicado detrás del estómago, lo que complica la aparición temprana de síntomas. La mayoría de los síntomas, como el dolor, la pérdida de peso o la ictericia, aparecen en etapas avanzadas.
Entre los síntomas más comunes que pueden hacer sospechar de la enfermedad se encuentran:
- Dolor abdominal localizado en la parte superior que puede irradiarse a la espalda.
- Ictericia (coloración amarilla en la piel).
- Pérdida de peso y falta de apetito.
- Fatiga y diarrea.
- Diabetes de reciente inicio.
Es crucial reconocer estos signos y acudir a consulta médica ante cualquier sospecha, ya que un **diagnóstico temprano** requiere un enfoque integral. El diagnóstico se apoya en una evaluación clínica completa, análisis de laboratorio y estudios de imagen como tomografía, resonancia magnética y el **ultrasonido endoscópico**, que puede identificar lesiones de menos de dos centímetros que podrían pasar desapercibidas en otros estudios.
Prevención y factores de riesgo: ¿Cómo reducir el impacto del cáncer de páncreas?
El cáncer de páncreas está impulsado por una combinación de factores de riesgo, tanto modificables como no modificables:
- Factores Modificables (Causas): El consumo de tabaco es el más importante y evitable, siendo responsable del 25 al 30 por ciento de los casos. Otros incluyen el consumo excesivo de alcohol, obesidad, sedentarismo, pancreatitis crónica, y una dieta poco saludable (rica en grasas, azúcares y carnes procesadas, y baja en frutas y verduras).
- Factores No Modificables: Edad avanzada (frecuentemente diagnosticado por encima de los 60 años, aunque hay un aumento en pacientes jóvenes), diabetes de larga evolución, mutaciones genéticas o síndromes hereditarios (como BRCA2 o síndrome de Lynch), que representan entre el 5% y 10% de los casos.
Tratamiento y Apoyo Multidisciplinario
La única alternativa curativa es la combinación de cirugía y quimioterapia sistémica. Sin embargo, solo entre el 10 y el 30 por ciento de los pacientes son candidatos a cirugía. El tratamiento depende del estadio del tumor e incluye cirugía, quimioterapia, radioterapia, o combinaciones de estas. La quimioterapia es una modalidad, pero en los últimos años se han explorado nuevas estrategias terapéuticas.
Los especialistas coinciden en que el tratamiento de esta enfermedad tan agresiva se basa fuertemente en un manejo multidisciplinario. Es esencial la participación de cirujanos, oncólogos, radiólogos, y especialistas en cuidados paliativos. Los pacientes suelen llegar desnutridos y con alteraciones que necesitan paliar.
El doctor José Gerardo Velázquez Ramos resaltó la importancia de los **cuidados paliativos**, cuyo objetivo es aliviar el sufrimiento (**dolor**, angustia, falta de aire) en personas con enfermedades que amenazan su vida, mejorando su calidad de atención y calidad de vida. Casi siete u ocho de cada diez personas con diagnóstico de cáncer de páncreas van a presentar un dolor que definen como insoportable, por lo que no hay razón para esperar a que llegue el dolor antes de usar las herramientas tecnológicas disponibles.
Para el futuro, se está transformando el paradigma con el desarrollo de pruebas genéticas y el acceso a estudios genómicos. La prevención se enfoca en modificar hábitos como dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol, mantener un peso adecuado y controlar la diabetes. Además, se recomienda que los grupos de riesgo (aquellos con antecedentes familiares de primer grado) inicien el escrutinio a partir de los 50 años o 10 años antes que el familiar más joven afectado.
