Mayoría de estadounidenses rechaza vivir cerca de centros de datos de IA

Mayoría de estadounidenses rechaza vivir cerca de centros de datos de IA
Foto: Reddit

Estadounidenses prefieren una central nuclear antes que un centro de datos de IA cerca de sus hogares

Una nueva encuesta de Gallup reveló que la mayoría de los estadounidenses se opone a la construcción de centros de datos de inteligencia artificial en sus comunidades, principalmente por preocupaciones relacionadas con el impacto ambiental, el consumo de agua y energía, así como las posibles afectaciones a la calidad de vida.

El estudio indica que 71% de los encuestados está en contra, en distintos niveles, de tener un centro de datos de IA cerca de su zona de residencia. La cifra supera ampliamente al 53% de personas que se oponen a la instalación de una central nuclear en su localidad.

La preocupación ambiental domina el rechazo a los centros de datos de IA

De acuerdo con la encuesta, alrededor de 70% de los participantes manifestó preocupación por las consecuencias ambientales de estas instalaciones tecnológicas, conocidas por requerir enormes cantidades de electricidad y agua para operar.

Los centros de datos especializados en inteligencia artificial funcionan mediante miles de GPU o unidades de procesamiento gráfico, indispensables para entrenar modelos avanzados de IA. Debido a estas necesidades, los complejos tecnológicos modernos han evolucionado hacia gigantescos campus industriales que pueden ocupar cientos de hectáreas.

Algunos de estos centros consumen cantidades de energía comparables a las de cientos de miles de hogares. Además, grandes instalaciones pueden utilizar hasta 5 millones de galones de agua al día, equivalente al consumo diario de una ciudad de entre 10 mil y 50 mil habitantes.

El consumo de agua y energía genera inquietud entre las comunidades

La mitad de las personas que rechazaron la construcción de centros de datos señaló que su principal preocupación es la presión sobre los recursos naturales, especialmente por el alto consumo eléctrico, el uso excesivo de agua y la pérdida de tierras agrícolas o hábitats naturales.

Otro sector importante expresó temor por el impacto económico local, incluyendo posibles aumentos en las tarifas de servicios básicos y en el costo general de vida.

También surgieron preocupaciones relacionadas con la contaminación acústica, lumínica, atmosférica e hídrica, además de dudas sobre la regulación de la inteligencia artificial, la estabilidad laboral y los aspectos éticos de esta tecnología.

Solo una minoría considera positivos los nuevos centros de datos

La encuesta mostró que únicamente 7% de los estadounidenses está firmemente a favor de construir centros de datos cerca de sus hogares. En conjunto con quienes se mostraron “algo a favor”, el respaldo total alcanzó apenas el 27%.

Quienes apoyan estos proyectos consideran que podrían impulsar la economía regional mediante la creación de empleos, el aumento de la inversión privada y mayores ingresos fiscales para las comunidades.

Texas, Virginia y Georgia lideran el crecimiento de infraestructura para IA

La expansión de centros de datos para inteligencia artificial avanza rápidamente en estados como Texas, Virginia y Georgia, donde compañías tecnológicas desarrollan megaproyectos vinculados al crecimiento de la IA generativa.

Empresas como OpenAI, Oracle, SoftBank, Amazon y Microsoft mantienen inversiones multimillonarias en infraestructura tecnológica para sostener el desarrollo y operación de modelos avanzados de inteligencia artificial.

El caso de Nevada refleja el impacto energético de la industria tecnológica

Uno de los casos más llamativos ocurre en el norte de Nevada, una de las regiones con mayor crecimiento de centros de datos en Estados Unidos. De acuerdo con información publicada por Fortune, cerca de 50 mil residentes de Lake Tahoe fueron notificados de que perderán el suministro eléctrico de su proveedor actual a partir de 2027.

La empresa eléctrica NV Energy destinará esa capacidad energética al abastecimiento de nuevos centros de datos utilizados por compañías tecnológicas como Google, Microsoft y Apple.

La situación ha incrementado el debate sobre el equilibrio entre el crecimiento de la inteligencia artificial y el acceso sostenible a recursos básicos como la electricidad y el agua.

Valentina Rodríguez