Petroestados contra electroestados: la batalla energética que definirá 2026

Petroestados contra electroestados: la batalla energética que definirá 2026
Foto: KPN Energy

La transición energética global entra en una fase decisiva rumbo a 2026

La transición energética global se ha convertido en uno de los principales ejes de la agenda internacional, enfrentando a dos bloques cada vez más definidos: los petroestados, cuya economía depende de los combustibles fósiles, y los electroestados, que apuestan por energías renovables y electrificación. Este choque de visiones marcará el rumbo climático, económico y geopolítico en los próximos años.

Aunque la transición no estaba prevista como tema central durante la COP30 de la ONU en 2025, celebrada en Belém, Brasil, terminó dominando las negociaciones y revelando profundas tensiones entre países productores de petróleo y gas y aquellos que buscan acelerar el abandono de los combustibles fósiles.

Avances en energías limpias frente al crecimiento persistente de los combustibles fósiles

Desde 2023, los países acordaron reducir progresivamente el uso de combustibles fósiles de forma justa, ordenada y equitativa, con metas claras: triplicar la capacidad de energías renovables y duplicar la eficiencia energética para 2030. Estos compromisos son clave, ya que el sector energético genera cerca del 75% de las emisiones globales de CO₂.

Los avances son evidentes. En 2024, más del 90% de la nueva capacidad energética instalada en el mundo provino de fuentes renovables, una tendencia que se mantuvo durante 2025. Sin embargo, la producción de petróleo, gas y carbón sigue aumentando, impulsada por la creciente demanda energética global.

Estados Unidos, actualmente el mayor productor mundial de petróleo y gas natural, ha intensificado su presión diplomática para que otros países continúen comprando y utilizando combustibles fósiles, lo que contrasta con los compromisos climáticos internacionales.

La propuesta de una hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles

Durante la COP30, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, propuso la creación de una hoja de ruta formal que permita a los países pasar de los compromisos políticos a la acción concreta para superar la dependencia de los combustibles fósiles.

Más de 80 países respaldaron la iniciativa, incluyendo naciones insulares vulnerables como Vanuatu, países africanos como Kenia, y productores de energía como Australia. No obstante, la propuesta enfrentó la oposición del Grupo Árabe, integrado por importantes productores de petróleo y gas, lo que impidió su inclusión en el acuerdo final.

A pesar de ello, los países impulsores continúan trabajando para desarrollar este mecanismo de transición, que podría convertirse en uno de los temas clave rumbo a 2026.

Electroestados contra petroestados: el nuevo tablero geopolítico energético

El presidente de la COP30, el diplomático brasileño André Aranha Corrêa do Lago, anunció que en 2026 se impulsarán dos hojas de ruta globales: una para detener y revertir la deforestación y otra para abandonar gradualmente los combustibles fósiles de manera justa y equitativa.

Estas hojas de ruta buscarán integrar a productores y consumidores de energía, industrias, trabajadores, académicos y organizaciones civiles, abordando temas sensibles como la oferta y demanda global y la equidad económica para países altamente dependientes del petróleo y el gas.

El caso de Nigeria y los retos de una transición justa

Nigeria ejemplifica los desafíos de esta transición. Entre el 80% y 90% de sus ingresos gubernamentales provienen de exportaciones petroleras, mientras que el 39% de su población carece de acceso a electricidad. Al mismo tiempo, el país cuenta con vastos recursos de energía solar, hidroeléctrica, eólica y geotérmica aún sin explotar.

Este contraste refleja la urgencia de diseñar políticas que permitan diversificar economías dependientes de los combustibles fósiles sin comprometer el desarrollo social.

Modelos emergentes para la transición energética

Brasil y Noruega comienzan a perfilarse como referentes. En Brasil, el gobierno trabaja en una estrategia para reducir gradualmente su dependencia del petróleo, incluyendo la creación de un fondo de transición energética financiado con ingresos de la exploración de hidrocarburos, pese a que el país sigue expandiendo su producción petrolera.

Noruega, por su parte, estableció una comisión formal de transición para planear el futuro de su economía y reconvertir su fuerza laboral hacia sectores energéticos más limpios.

En Europa, la Unión Europea avanza con políticas que buscan que el 42.5% de su energía provenga de fuentes renovables para 2030, apoyadas por su Régimen de Comercio de Emisiones, que pronto incluirá sectores como vivienda y transporte.

El futuro de los combustibles fósiles y las energías renovables

En contraste, la administración de Donald Trump en Estados Unidos ha reiterado su intención de mantener los combustibles fósiles como eje central de su matriz energética durante las próximas décadas.

Según la Agencia Internacional de la Energía, las energías renovables seguirán creciendo más rápido que cualquier otra fuente, impulsadas por su menor costo. Para 2025, la inversión global en renovables duplicó a la destinada a combustibles fósiles.

No obstante, también aumentan las inversiones en gas natural licuado. La AIE prevé un aumento del 50% en el suministro mundial de GNL para 2030, con cerca de la mitad proveniente de Estados Unidos, aunque persisten dudas sobre la demanda futura.

Qué observar rumbo a 2026 y la COP31

El desarrollo de la hoja de ruta de Belém será determinante para evaluar si la comunidad internacional puede equilibrar intereses económicos y climáticos. André Corrêa planea presentar avances en la COP31, que se celebrará a finales de 2026 en Turquía, con Australia liderando las negociaciones.

Con mayor preparación y presión política, la COP31 podría convertirse en un punto de inflexión para acelerar el abandono de los combustibles fósiles y consolidar una transición energética global más justa.

Valentina Rodríguez