“Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí”: canciller cubano responde a Estados Unidos
El Gobierno de Cuba aseguró que el embargo económico impuesto por Estados Unidos provoca daños superiores a 22.9 millones de dólares diarios. La denuncia fue presentada por el canciller cubano, Bruno Rodríguez Padilla, durante su intervención ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en medio de las diferencias entre ambos países por la resolución que busca poner fin a las sanciones contra la isla.
Para respaldar su señalamiento, Rodríguez mostró un contador en tiempo real que registra el impacto económico atribuido al embargo por las autoridades cubanas. La herramienta comenzó a funcionar el martes, cuando inició el debate sobre la resolución anual contra las sanciones estadounidenses.
Durante su discurso, el ministro de Relaciones Exteriores sostuvo que las restricciones afectan directamente las condiciones de vida de la población. “El bloqueo mata y castiga silenciosamente a nuestra población como nunca antes”, declaró ante los representantes de los Estados miembros.
Bruno Rodríguez denuncia efectos del embargo en la salud y los servicios básicos de Cuba
El canciller cubano señaló que las consecuencias de las sanciones se reflejan en el acceso a medicamentos, la atención médica, la alimentación y los servicios esenciales. Según los datos que presentó, en la isla falta el 70% de los medicamentos del cuadro básico, mientras que alrededor de 100,000 personas, entre ellas 12,000 niños, esperan una cirugía.
Rodríguez atribuyó estas dificultades al embargo estadounidense y afirmó que sus efectos alcanzan distintos ámbitos de la vida cotidiana, desde la atención hospitalaria hasta el suministro de electricidad y agua potable.
“Sus efectos terminan en la mesa de las familias cubanas, en la cama de un enfermo, en un parto o en un quirófano, en la alimentación o el aula de un niño, en la falta de electricidad, agua potable y medicamentos, en los altos precios de bienes indispensables para la vida”, aseveró.
El funcionario calificó el embargo como “un acto de guerra, de castigo colectivo y de genocidio” y advirtió que las consecuencias de las restricciones recaen sobre la población cubana.
Estados Unidos niega que exista un bloqueo contra la isla
La intervención de Rodríguez ocurrió un día después de la participación del embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, con quien el canciller cubano protagonizó una discusión a gritos en el pleno de la Asamblea General, descrita como un episodio sin precedentes.
Waltz rechazó que Washington mantenga un bloqueo contra La Habana e instó a los países miembros a votar contra la resolución impulsada por Cuba. El diplomático estadounidense pidió a los representantes internacionales dejar de “contribuir al maltrato del pueblo cubano”.
En respuesta, Rodríguez acusó a la Administración del presidente Donald Trump de ejercer presiones sobre otros integrantes de la ONU para impedir la aprobación del documento.
El canciller afirmó que el Gobierno estadounidense “ha desatado una ola de presiones, intimidación y chantaje” con el propósito de modificar el respaldo internacional a la resolución, que se somete a votación desde 1992 y ha sido aprobada casi por unanimidad.
La votación de la ONU sobre el embargo a Cuba estará bajo observación
Rodríguez defendió el derecho de Cuba a resolver sus propios problemas sin lo que considera agresiones externas. Durante su intervención, expresó que la isla busca vivir en paz y encontrar soluciones a sus dificultades sin presiones políticas, militares, económicas o cognitivas.
“Lo que Cuba reclama es que la dejen en paz, que permitan al pueblo cubano vivir en paz, resolver en paz nuestros propios problemas y encontrar soluciones a las grandes dificultades del mundo actual, libres de la agresión política, militar, cognitiva o económica”, manifestó.
El funcionario concluyó su planteamiento con la frase: “Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí”.
Por su parte, Waltz anticipó el martes que habrá “cambios” en la votación de la resolución. Aunque se prevé que el texto vuelva a recibir la aprobación de la Asamblea General, la atención estará puesta en los países que modifiquen su postura, particularmente en América Latina y el Caribe, donde recientemente asumieron el poder mandatarios alineados con Trump.

