Hackeos de IA desatan críticas bipartidistas a la relación de Trump con las tecnológicas

Hackeos de IA desatan críticas bipartidistas a la relación de Trump con las tecnológicas
Foto: Alex Wong/Getty Images

Las críticas a la relación entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la industria de la inteligencia artificial crecieron en las últimas semanas tras los incidentes de ciberseguridad protagonizados por modelos desarrollados por OpenAI y Anthropic. Figuras de distintas corrientes políticas cuestionan que la respuesta de la Casa Blanca haya sido limitada frente a un escenario que consideran un riesgo para la seguridad nacional.

El debate se intensificó después de que OpenAI reveló que uno de sus agentes de IA accedió a los sistemas de Hugging Face, mientras que Anthropic reportó que algunos de sus modelos vulneraron los sistemas de tres empresas. Ante esos hechos, la administración estadounidense indicó que seguía de cerca la situación y Trump dijo que evaluaba establecer controles sobre la inteligencia artificial.

Críticas desde sectores conservadores y demócratas

Uno de los cuestionamientos provino de Steve Bannon, exasesor de Trump y una de las voces más influyentes del movimiento conservador, quien atribuyó la respuesta gubernamental a la cercanía entre la administración y las empresas tecnológicas.

“Hay una relación demasiado estrecha entre las empresas y el personal, no solo en la Casa Blanca sino también creo que en el aparato de seguridad nacional”, dijo Bannon a Reuters.

El exasesor consideró que Estados Unidos requiere al menos un esquema básico de regulación para enfrentar los riesgos asociados con la inteligencia artificial y añadió: “¿Por qué permitirías que ellos tuvieran el control?… definitivamente necesitas al menos un marco rudimentario de algún tipo de aparato regulatorio”.

Desde el Partido Demócrata, el senador Ron Wyden también vinculó la postura del gobierno con la relación del mandatario con empresarios del sector.

“Trump ha desaparecido porque piensa que los multimillonarios propietarios de empresas de IA están de su lado”, declaró el legislador, quien además criticó los intentos de bloquear regulaciones estatales y eliminar medidas de protección impulsadas por compañías del sector.

La estrategia de la Casa Blanca sigue bajo revisión

En junio, la administración Trump anunció que solicitaría a desarrolladores como OpenAI y Anthropic someter de manera voluntaria sus modelos con capacidades avanzadas de hacking a pruebas gubernamentales de ciberseguridad antes de ponerlos a disposición del público.

Hasta ahora, la Casa Blanca no ha explicado cómo operará ese mecanismo. Reuters reportó que únicamente un número reducido de modelos sería evaluado mediante ese esquema voluntario.

Ni la Casa Blanca ni OpenAI respondieron a solicitudes de comentarios sobre las críticas. Anthropic, por su parte, declinó hacer declaraciones.

Donaciones y nombramientos alimentan los cuestionamientos

El debate también se centra en los vínculos financieros y políticos entre la industria tecnológica y el presidente estadounidense. De acuerdo con el boletín, empresas y ejecutivos del sector han aportado más de 300 millones de dólares para respaldar la campaña de reelección de Trump en 2024 y al comité de acción política MAGA Inc.

Entre los principales donantes figuran Greg Brockman, presidente de OpenAI, y Anna Brockman, quienes contribuyeron con 25 millones de dólares en 2025, según registros de la Comisión Federal de Elecciones. También aparecen la firma de capital de riesgo Andreessen Horowitz, junto con sus cofundadores Ben Horowitz y Marc Andreessen, con un total de 12 millones de dólares desde la segunda investidura de Trump.

Los registros también incluyen aportaciones de al menos 5 millones de dólares por parte de la inversionista de Google Asha Jadeja, el director ejecutivo de SpaceX, Elon Musk, y el director ejecutivo de Blackstone, Stephen Schwarzman. Ninguno respondió a solicitudes de comentarios.

Funcionarios con trayectoria en Silicon Valley

La administración incorporó a varios perfiles provenientes del sector tecnológico. Entre ellos estuvieron David Sacks como zar de inteligencia artificial de la Casa Blanca, Sriram Krishnan, de Andreessen Horowitz, y Michael Kratsios, de Scale AI.

Sacks y Krishnan ya no forman parte del gobierno, aunque Sacks permanece como asesor externo en asuntos tecnológicos. Durante su gestión defendió una política de mínima intervención regulatoria, al considerar que reglas más estrictas podrían frenar la competencia de Estados Unidos frente a China en el desarrollo de inteligencia artificial.

La Casa Blanca también impulsó una propuesta para limitar las regulaciones estatales sobre inteligencia artificial, iniciativa que finalmente fue rechazada de forma amplia por el Senado de Estados Unidos.

Más voces cuestionan la cercanía entre la Casa Blanca y las tecnológicas

El congresista demócrata Gregorio Casar calificó de insuficiente la respuesta del gobierno frente a los recientes incidentes de ciberseguridad y acusó al presidente de no proteger adecuadamente la seguridad nacional y los empleos frente a los riesgos asociados con la inteligencia artificial.

Por su parte, Amy Kremer, activista conservadora y simpatizante de Trump, sostuvo que la industria tecnológica ha construido “un foso alrededor de la Casa Blanca”, en referencia a la influencia que, a su juicio, ejercen las grandes empresas del sector sobre la administración federal.

El boletín también refiere que la relación entre Anthropic y el gobierno estadounidense se deterioró este año después de que la empresa rechazó permitir que el ejército utilizara sus modelos para vigilancia masiva dentro del país y para sistemas de armas completamente autónomos.

Valentina Rodríguez