Pedidos reactivan a la manufactura, pero las fábricas mantienen el freno en producción
La actividad manufacturera en México mantuvo una trayectoria de expansión durante julio, impulsada por un repunte en los nuevos pedidos, aunque ese mejor desempeño comercial todavía no se refleja en una recuperación generalizada de las plantas industriales. La producción, el empleo y las exportaciones continuaron a la baja, mientras las empresas enfrentan mayores costos e incertidumbre sobre el entorno económico.
El Índice de Gerentes de Compras (PMI) de S&P Global cerró julio en 51.3 puntos, el mismo nivel registrado en junio. Al permanecer por encima del umbral de 50 unidades, el indicador acumuló dos meses consecutivos de crecimiento para la actividad manufacturera.
El mercado interno impulsa los pedidos, pero la producción no despega
El principal avance del mes provino de la demanda. Las manufactureras reportaron el mayor crecimiento de nuevas órdenes de compra desde noviembre de 2023, impulsado por la aprobación de cotizaciones que permanecían pendientes desde meses atrás. Algunas empresas también registraron incrementos mensuales en sus ventas de entre 2% y 10%.
El dinamismo estuvo respaldado principalmente por el consumo interno, que compensó la debilidad de los mercados internacionales. Aun así, ese incremento en los pedidos no derivó en un aumento inmediato de la producción.
Durante julio, las fábricas volvieron a reducir su nivel de fabricación, una tendencia que ya supera dos años. Entre los factores identificados por las empresas figuran las dificultades que enfrentan ramas como la automotriz y la construcción, además de paros programados por mantenimiento en algunas instalaciones.
Los inventarios permitieron responder al aumento de las ventas
En lugar de acelerar las líneas de producción, una parte importante de las compañías atendió el incremento de la demanda utilizando existencias de productos terminados. Como resultado, esos inventarios registraron su descenso más pronunciado desde marzo.
Al mismo tiempo, las manufactureras incrementaron la adquisición de materias primas e insumos al ritmo más alto observado en casi dos años y medio. La decisión respondió a una estrategia preventiva frente a posibles interrupciones en las cadenas de suministro, derivadas de problemas de seguridad en carreteras, retrasos en el transporte marítimo, escasez de materiales y las afectaciones asociadas a la guerra en Medio Oriente.
Costos elevados limitan el margen de las empresas
Los costos de producción volvieron a aumentar durante julio por el encarecimiento de combustibles, transporte y materias primas. De acuerdo con S&P Global, la inflación de los insumos permanece cerca de sus niveles más altos de los últimos cuatro años.
Pese a esas presiones, sólo una proporción reducida de fabricantes trasladó los mayores costos a los precios finales, reflejo de un entorno competitivo y de una demanda que aún obliga a mantener cautela.
Exportaciones y empleo mantienen una tendencia negativa
Mientras el mercado interno mostró señales de recuperación, las ventas al exterior volvieron a disminuir y registraron su mayor caída del año. Las empresas atribuyeron ese comportamiento a una menor demanda procedente de Estados Unidos, Europa y Centroamérica.
La prudencia también se reflejó en el mercado laboral. Durante julio continuó el ajuste de personal mediante despidos, vencimiento de contratos temporales y algunas renuncias, al tiempo que disminuyó el volumen de pedidos pendientes.
Las empresas consultadas mantuvieron un nivel de confianza inferior a sus promedios históricos debido a preocupaciones relacionadas con el flujo de efectivo, la inseguridad, la competencia internacional, los aranceles y la incertidumbre geopolítica.
S&P Global observa una recuperación todavía desigual
“Julio mostró un entorno operativo menos frágil que el observado durante los primeros meses del año”, consideró Pollyanna De Lima, directora asociada de Economía de S&P Global Market Intelligence, al referirse a la recuperación de las ventas y al mayor dinamismo en la compra de insumos.
La especialista advirtió que la mejoría sigue siendo desigual y vulnerable. Aunque la manufactura mexicana comienza a mostrar señales de estabilización, las empresas mantienen reservas para incrementar la producción, ampliar sus plantillas o trasladar el aumento de los costos a los consumidores.
El comportamiento del sector durante la segunda mitad del año dependerá de si el repunte de la demanda interna logra consolidarse y compensar los efectos de la incertidumbre comercial, los aranceles, el conflicto en Medio Oriente y la debilidad que aún presentan las exportaciones mexicanas.
